LA
VOLATILIDAD PRESIONA A LOS BANQUEROS CENTRALES
Por:
Ralph Atkins *
Las bolsas, antes y después de las
medidas tomadas esta semana, actuaron como una montaña rusa. El mercado de
capitales, en pleno, se quedó esperando acciones contundentes.
Ben Bernanke, de la FED y Mario Draghi,
del Banco Central Europeo. / Reuters
Cuando los corredores de larga
distancia olímpicos desaceleran su ritmo, pueden estar perdiendo el aire o
guardándolo para la recta final. Esta semana parecía que los mercados
financieros hallaban igual de confuso el comportamiento de los bancos
centrales.
Los inversionistas se refugiaron el
jueves, luego de que Mario Draghi, el presidente del Banco Central Europeo
(BCE), aplazara la intervención sobre los atribulados mercados de deuda
gubernamental de la Eurozona. La condicionó a que los políticos activaran antes
los fondos de rescate de Europa para la compra de bonos.
Sin embargo, el viernes los precios de
las acciones europeas aumentaron y los costos que España e Italia deben pagar
para solicitar préstamos descendieron significativamente, a medida que
regresaba la confianza de que, eventualmente, Draghi actuaría rápido.
La Reserva Federal de Estados Unidos
también decepcionó a algunos inversionistas durante esta semana, al abstenerse
de lanzar una nueva ronda de relajamiento cuantitativo, aunque insinuó que en
septiembre daría pasos para impulsar la economía del país.
Desde un punto de vista, los banqueros
centrales estaban conservando sus recursos y poniendo presión sobre los
políticos para que corrigieran las debilidades económicas subyacentes.
El peligro, no obstante, es que los
inversionistas asimilen la ausencia de acción con una disminución en la
capacidad de ejecución de los bancos centrales.
Sin embargo, el BCE se ha esforzado
por tener en cuenta las expectativas del mercado para tomar sus decisiones La
volatilidad de los mercados de acciones y bonos refleja dramáticos bandazos en
las emociones de los inversionistas.
La semana pasada el mismo Draghi
permitió que se exaltaran las fantasías de los mercados. “Siempre fue claro en
decir que él se esforzaría por cumplir estas expectativas, que eran muy
optimistas”, dijo Robert Parker, un consejero senior para Credit Suisse.
La decepción inicial luego de la
reunión del consejo de gobierno del BCE, el jueves, reflejó la falta de acción
inmediata. Draghi también dijo que cualquier intervención del BCE estaría
enfocada en la curva de retornos a corto plazo.
Aunque esto le permitió atajar la
oposición del Bundesbank de Alemania a la compra de bonos por parte del BCE,
diciendo que actuaría según la política monetaria “clásica”, sus comentarios
“básicamente garantizaban la volatilidad futura” de los retornos de los bonos a
10 años, dijo Robert Farago, el director de colocación de activos de Schroders
Private Banking. No obstante, ayer los inversionistas parecían más satisfechos
demostrando paciencia hacia el BCE.
Johannes Jooste, estratega de
portafolio en Merril Lynch Wealth Management, dijo: “Los mercados han tomado
una visión ligeramente más cortoplacista hacia la Eurozona, al pensar que la
solución tiene que encontrarse rápidamente, mientras que los políticos, que han
aprendido de sus errores, ven que este es un proyecto que tardará más que una
semana o dos”.
Sin embargo, Jooste dice que los
inversionistas enfrentan un trabajo más difícil cuando sopesan las
probabilidades de un desenlace catastrófico en la Eurozona.
Los Estados Unidos enfrentan un
“despeñadero fiscal” de recortes automáticos al gasto y aumento en los
impuestos, que debe comenzar luego de las elecciones presidenciales, pero “los
riesgos de una reducción en el crecimiento de Estados Unidos, con o sin la Fed,
no parecen tan difíciles de superar como los de la Eurozona”, dijo Joost.
“Obviamente existe el despeñadero fiscal, pero no hay expectativas de que haya un
colapso”.
En los Estados Unidos la resistencia y
la flexibilidad se han visto afectadas por las expectativas de que haya otra
ronda de relajamiento cuantitativo o compras de bonos de emergencia.
El efecto de las rondas sucesivas de
acción llevadas a cabo por la Fed, sin embargo, se ha disminuido, y Paul
Marson, el principal funcionario para inversiones de Lombard Odier, advierte
que, desde una perspectiva de inversión a largo plazo, la intervención por
parte del banco central tiene poco valor.
“La política monetaria no puede llenar
el vacío, lo único que puede hacer es intentar reducir las primas de riesgo”,
dijo. “Es necesario preguntarse: ¿cuál es la función de un banco central en el
sistema financiero? En última instancia, el papel es preservar la integridad de
la base de depósitos al proveer la liquidez necesaria y preservar el valor real
del dinero. No se construye un crecimiento económico sostenible mediante la
creación de burbujas de activos”.
A pesar de esto, en la Eurozona un
“desembolso Draghi” podría tener un lado positivo muy importante si el
presidente del BCE logra superar los obstáculos políticos a la gran
intervención.
Sus comentarios del jueves dejaron
abierta una variedad de opciones para el BCE. Además de insinuar una compra de bonos,
también dijo que el BCE podría considerar medidas que no eran estándar, pero
que no especificó. Las opciones podrían incluir inyecciones frescas de
préstamos a tres años para los bancos de la Eurozona o un relajamiento
cuantitativo a gran escala. Con la confianza en torno al futuro de la Eurozona
así de débil, la acción que tome el BCE podría generar una gran diferencia en
la manera como los inversionistas perciban la situación, dijo Farago. “Las
expectativas en Europa son lo suficientemente bajas para que, en efecto, si
vemos un intento creíble por reducir los retornos de los bonos soberanos, pueda
haber un impacto masivo”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario