El ministro de Hacienda ha manifestado que no se inclina por el uso del proteccionismo para enfrentar el problema de la revaluación, que las cifras sugieren que la tasa de cambio está revaluada con respecto al nivel de equilibrio de largo plazo (que sería del orden de $1.900 a 1.950 por dólar), y que el Gobierno no descarta ningún instrumento para enfrentar la revaluación del peso.
Al respecto, hay por lo menos cinco cosas que valdría la pena resaltar. Primero, incrementar las barreras a las importaciones revalúa más la tasa de cambio, pues al importar menos se disminuye la demanda por divisas. Este efecto ha sido verificado por economistas como Carrera y Restout (2008). Es decir, el proteccionismo beneficia a unos sectores protegidos a costa de otros sectores del país, y a costa de una mayor revaluación de la tasa de cambio.
Al respecto, hay por lo menos cinco cosas que valdría la pena resaltar. Primero, incrementar las barreras a las importaciones revalúa más la tasa de cambio, pues al importar menos se disminuye la demanda por divisas. Este efecto ha sido verificado por economistas como Carrera y Restout (2008). Es decir, el proteccionismo beneficia a unos sectores protegidos a costa de otros sectores del país, y a costa de una mayor revaluación de la tasa de cambio.
Segundo, no está claro que los gobiernos o los bancos centrales sean mejores que el mercado para determinar cuál es la tasa de cambio de equilibrio. En otras palabras, cuando un gobierno trata de corregir el nivel de la tasa de cambio, en lugar de estar acercándola al equilibrio, puede estar alejándola del mismo.
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